España, mirada personal y datos a la vista

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Percezioni | Lo que sentí

Este es un lugar maravilloso. Nunca he creído en la idea de que todo lo extranjero es mejor que mi país. Pero tengo que confesar algo: en España, por lo que he visto viajando, muchas cosas funcionan como deberían, en mi opinion. No perfecto. No idealizado. Simplemente funcional.

En las ciudades conviven tiendas pequeñas y artesanales con grandes marcas. El domingo, después de rebajas, el comercio cierra por ley. Y, sin embargo, los trabajadores no pierden salario. Eso cambia la atmósfera: descanso sin culpa.

Hay zonas verdes públicas bien cuidadas. Hay servicios que funcionan. Los museos cuestan lo justo y algunos días son gratuitos. Las fachadas están mantenidas; no sé cuánto es cultura cívica y cuánto política pública, pero el resultado transmite dignidad. No lujo ostentoso: dignidad.

Las minorías lingüísticas y sociales tienen reconocimiento institucional. Se respira, al menos en mi percepción, una sensación de respeto y libertad cotidiana. Tal vez sea la mirada de una extranjera. Puede ser. Por eso me gustaría vivir aquí una temporada: para comprobar si lo que percibo como equilibrio resiste la prueba de la rutina.

Valencia y Madrid combinan sobriedad histórica y alma bohemia, radical chic, liberadora. En la Comunidad Valenciana el “chill” no es moda: es comunidad fallera, identidad compartida, barrio, tiempo lento, comida para todos. Me enamoré de la arquitectura, de la amabilidad espontánea y de la gastronomía (panadería, pastelería y opciones vegetarianas incluidas). Hay una sensación de vida vivida, no solo mostrada.

Si se observa el contexto con más distancia, los datos ayudan a dar forma a esa impresión. En el plano económico, por ejemplo, España presenta niveles de evasión del IVA muy bajos, en torno al 0,8% (https://taxation-customs.ec.europa.eu/taxation/vat/vat-gap_en), frente al 10,8% italiano (https://taxation-customs.ec.europa.eu/taxation/vat/vat-gap_en).

También el entorno ambiental contribuye a esa percepción cotidiana: los niveles de partículas finas PM2.5 en España se mueven entre 10 y 12 µg/m³ (https://www.eea.europa.eu), considerados buenos por la OMS, mientras que en Italia alcanzan con más frecuencia valores de 15–20 µg/m³ (https://www.eea.europa.eu); en la práctica, esto se traduce en índices de calidad del aire cercanos a 30 en Valencia frente a los 60–90 habituales en ciudades como Milán o Roma (https://www.iqair.com).


En términos de igualdad de género, el informe Global Gender Gap 2025 del World Economic Forum sitúa a España en la 17ª posición mundial (índice 0,797) (https://www.weforum.org/reports/global-gender-gap-report-2025), con una participación económica femenina del 65,6% (https://www.weforum.org) y una brecha salarial en torno al 18% (https://ec.europa.eu/eurostat), mientras que Italia aparece en la 79ª posición (0,704) (https://www.weforum.org/reports/global-gender-gap-report-2025), con un 61% de participación (https://www.weforum.org) y una brecha cercana al 25% (https://ec.europa.eu/eurostat).

Este tipo de indicadores se refleja también en las políticas públicas: el cierre del comercio en domingos está regulado por ley (https://www.boe.es/eli/es/rdl/2021/11/02/17), dentro de un modelo laboral que incluye 14 pagas anuales y vacaciones retribuidas (https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2015-11430); la inversión en espacio público se hace visible en proyectos como el Jardín del Turia (9 km) (https://www.valencia.es) y en el aumento del +15% del presupuesto verde urbano previsto para 2026 (https://www.valencia.es/-/presupuestos-municipales). A ello se suman políticas culturales accesibles: entradas a museos entre 2 y 10 euros (https://www.culturaydeporte.gob.es) y gratuidad en determinados días, y planes de rehabilitación urbana financiados con fondos europeos para el periodo 2025–2027 (https://next-generation-eu.europa.eu).

En conjunto, España alcanza una puntuación de 90/100 en libertades civiles (https://freedomhouse.org/country/spain/freedom-world/2026) y un PIB per cápita cercano a los 32.000 euros (https://ec.europa.eu/eurostat).
Sin embargo, estos elementos conviven con tensiones claras: el coste de vida sigue siendo aproximadamente un 20% inferior al de Milán o Roma (https://www.numbeo.com/cost-of-living), pero con una inflación del +3% en 2025 (https://www.ine.es) y un aumento de los alquileres cercano al +15% en muchas áreas urbanas (https://www.idealista.com / https://www.fotocasa.es), además de un desempleo juvenil que ronda el 25% (https://ec.europa.eu/eurostat). Al mismo tiempo, existen formas de cohesión social difíciles de cuantificar, como el caso de la comunidad fallera en la Comunidad Valenciana, que implica a más de 100.000 personas en comisiones (https://www.fallas.com) con una fuerte participación intergeneracional, generando redes de apoyo, identidad cultural y vida de barrio.


En sanidad pública, las diferencias también son significativas: España destina entre el 9% y el 9,5% de su PIB a la salud (https://www.oecd.org/health / https://www.sanidad.gob.es), frente al 6,3% de Italia (https://www.oecd.org), situándose esta última por debajo de la media de la UE (7,1%) (https://ec.europa.eu/eurostat). Esto se refleja en niveles de satisfacción más altos en España (77,3 frente a 64,8) (https://www.numbeo.com/health-care), y en menores necesidades médicas no cubiertas (alrededor del 1,5% frente al 1,8%) (https://ec.europa.eu/eurostat), aunque Italia presenta listas de espera más prolongadas (https://www.salute.gov.it).

En el ámbito de la neurodivergencia adulta, España ha desarrollado en los últimos años una atención más integrada dentro del Sistema Nacional de Salud, con centros específicos para TEA y TDAH en regiones como Cataluña, Andalucía o Madrid (https://www.sanidad.gob.es), mayor cobertura pública de tratamientos farmacológicos (SNS) y un marco jurídico actualizado —la Ley 8/2021— (https://www.boe.es/eli/es/l/2021/06/02/8) que refuerza la autonomía de las personas con discapacidad; en Italia, aunque la Ley 104/92 sigue siendo un pilar importante (https://www.normattiva.it), el enfoque en la edad adulta es menos homogéneo (https://www.iss.it) y la transición desde la atención pediátrica presenta más limitaciones, al igual que el acceso a determinados tratamientos.


Finalmente, el transporte público ofrece otro ejemplo concreto de esta diferencia en la experiencia cotidiana: en ciudades como Valencia o Madrid, la puntualidad del metro supera el 95% (https://www.metrovalencia.es / https://www.metromadrid.es), frente al 85–90% en grandes ciudades italianas (https://www.atm.it / https://www.atac.roma.it); los abonos jóvenes mensuales pueden costar alrededor de 14,90 euros en Valencia (https://atmv.gva.es), frente a unos 35 euros en Milán o Roma (https://www.atm.it / https://www.atac.roma.it), y existen sistemas integrados como SUMA – por ejemplo, 10 viajes por 5,40 euros -(https://atmv.gva.es/es/suma) que combinan metro, autobús y cercanías.

Estos elementos se reflejan en niveles de satisfacción más altos (8,2 sobre 10 frente a 6,8) (https://www.numbeo.com/quality-of-life), y en planes de movilidad sostenible como el Plan 2026 (https://www.mitma.gob.es), mientras que en Italia la inversión, aunque presente, resulta más desigual entre territorios (https://www.mit.gov.it).

Reflexión final (personal)

No escribo propaganda. Es una impresión contrastada con datos. España no es un paraíso. Tiene tensiones reales. Pero la combinación de servicios funcionales, espacio público cuidado y tejido comunitario visible produce algo difícil de medir: sensación de dignidad cotidiana.

Y eso, para mí, pesa más que muchos indicadores macroeconómicos.

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